domingo, 22 de marzo de 2026

Serie: Las máscaras que nos salvan (y nos esconden) — Parte I: El pirata

Hay días en los que no somos nosotros. Somos la versión que aprendió a resistir.

Como un pirata, aprendí a mirar de frente aunque por dentro hubiera tormenta. A sonreír con media verdad, a sostener el timón incluso cuando no sabía hacia dónde iba. Porque en alta mar —y en la vida— uno no siempre navega por elección… muchas veces navega por supervivencia.

Nos ponemos máscaras sin darnos cuenta: la del fuerte cuando nos rompieron, la del indiferente cuando nos dolió demasiado, la del valiente cuando el miedo nos estaba ahogando.

Y así, capa tras capa, nos volvemos personajes de nuestra propia historia.

Pero hay algo que no nos dicen: toda máscara que te salva, también te aleja. Te protege del golpe… pero también del abrazo.

Hoy no quiero quitarme la máscara del todo. Hoy solo quiero reconocerla. Mirarla a los ojos. Y entender que ese pirata que fui… no era mentira. Era la forma que encontré para no hundirme.

Tal vez tú también tienes una.



No hay comentarios: