Ya es de noche. Duermes. En tu apartamento todos duermen. No hay quien me vea. Entro suavemente, como siempre, como todas las noches. Mis alas se agitan sin violencia. Mi olor se esparce. Me acerco a ti y te veo dormir. Sonríes... ¿estarás soñando conmigo? Me alejo. Doy un último vistazo y te beso y tu piel se agita. Espero que sepas, sientas, reconozcas que soy yo. Me despido. Adios. Descansa.
Dedicado a J.A.
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